Pánico por los microplásticos: los científicos cuestionan las afirmaciones generalizadas sobre el plástico en el cuerpo humano

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Los titulares recientes que afirman que los microplásticos están omnipresentes en todo el cuerpo humano (en el cerebro, la sangre, las placentas y más) se enfrentan a un serio escrutinio. Destacados científicos ahora sugieren que muchos de estos hallazgos pueden deberse a contaminación, metodologías defectuosas o errores absolutos, en lugar de partículas de plástico reales incrustadas en el tejido humano. Si bien la contaminación plástica es innegablemente una crisis global, el alcance de su impacto interno aún no se ha demostrado en gran medida, y la prisa por publicar resultados preliminares puede ser contraproducente.

El problema con la detección de plástico

Durante años, la investigación en el campo de los microplásticos (MNP) se ha disparado, pero medirlos en muestras biológicas es increíblemente difícil. Las partículas son diminutas, están al límite de las técnicas analíticas actuales y se confunden fácilmente con otras sustancias. Varios estudios de alto perfil han sido cuestionados formalmente, y los investigadores señalaron que faltan controles de contaminación, pasos de validación débiles y resultados biológicamente inverosímiles.

Un estudio muy citado que informaba sobre microplásticos en el cerebro humano fue rápidamente cuestionado por expertos que señalaron que la presencia de grasas en el tejido cerebral puede imitar la señal emitida por los plásticos comunes. Un investigador del Centro Helmholtz para la Investigación Ambiental calificó sin rodeos el artículo como “una broma”, sugiriendo que los crecientes niveles de obesidad podrían explicar la tendencia reportada en lugar de la acumulación real de plástico.

Por qué esto es importante: los datos incorrectos pueden descarrilar la política

Hay mucho en juego. Los hallazgos exagerados corren el riesgo de asustar al público innecesariamente, distorsionar las decisiones políticas y entregar municiones a los cabilderos de la industria que desestiman las preocupaciones ambientales legítimas. Si bien reducir la exposición al plástico mediante medidas sencillas como filtrar el agua y ventilar los espacios es una precaución sensata, las medidas impulsadas por el pánico y basadas en una ciencia inestable podrían ser contraproducentes.

El campo aún es joven y se necesitan desesperadamente mejores métodos. Los científicos coinciden en que la colaboración entre investigadores médicos y químicos analíticos, junto con estándares más claros, es esencial antes de poder sacar conclusiones firmes.

Los límites del análisis actual

Un método común para medir MNP, Py-GC-MS (vaporizar muestras y analizar humos), está en sí mismo bajo fuego. Algunos científicos argumentan que produce demasiados falsos positivos, ya que ciertas moléculas del tejido humano pueden imitar la señal de los plásticos. Un estudio de la Universidad de Queensland encontró que 18 estudios anteriores no habían tenido en cuenta este riesgo.

El debate no es sobre la malicia sino sobre la dificultad de realizar mediciones precisas. La ciencia es inmadura y muchos laboratorios carecen de la experiencia necesaria para realizar análisis confiables. Como lo expresó un investigador: “La mayoría de los… artículos analíticos de menor calidad provienen de grupos que son médicos o científicos en metabolómica… no están impulsados ​​por el conocimiento de la química analítica”.

El panorama más amplio

La producción de plástico se ha disparado en las últimas décadas y actualmente 8 mil millones de toneladas contaminan el planeta. Si bien esta crisis ambiental es real, sacar conclusiones apresuradas sobre su impacto interno podría llevar a regulaciones equivocadas.

Por ahora, los expertos recomiendan un enfoque mesurado: reducir la exposición al plástico siempre que sea posible y al mismo tiempo exigir una investigación más rigurosa antes de sacar conclusiones definitivas sobre los riesgos para la salud de los microplásticos en el cuerpo humano. La verdad es que todavía sabemos muy poco con certeza.