El auge sueco de la IA sofocado por la burocracia, sus fundadores instan a la desregulación

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El sector tecnológico de Suecia está experimentando un resurgimiento impulsado por la inteligencia artificial, pero su potencial se ve obstaculizado por una regulación excesiva y obstáculos burocráticos, según fundadores e inversores. A pesar de los esfuerzos del gobierno por solicitar comentarios de las nuevas empresas, el sentimiento predominante dentro de la industria es claro: el mejor curso de acción para los formuladores de políticas es dar un paso atrás y permitir que la innovación florezca sin obstáculos.

La paradoja del apoyo estatal

La tensión entre la intervención estatal y la demanda de la industria quedó plenamente de manifiesto en el evento Techarena de Estocolmo. La viceprimera ministra Ebba Busch pidió a las empresas emergentes que expresaran sus necesidades, pero se encontró con llamados a la desregulación. Tobias Bengtsdahl, socio de la firma de capital riesgo Antler, expresó sucintamente la posición de la industria: “Apártate del camino”. Este sentimiento subraya un desafío fundamental: mientras los gobiernos buscan fomentar la innovación, la supervisión excesiva puede sofocar el crecimiento.

El auge actual de Suecia, incluso mayor que la ola que produjo Spotify y Klarna en la década de 2010, hizo que las nuevas empresas de IA recaudaran casi mil millones de dólares en 2025. Empresas como Lovable han ganado protagonismo rápidamente, pero este éxito se ve amenazado por ineficiencias sistémicas. Las inversiones pasadas del gobierno sueco en infraestructura (incluidas computadoras personales e Internet de alta velocidad en la década de 1990) sentaron las bases para el éxito, pero las políticas actuales corren el riesgo de socavar ese progreso.

Inmigración y obstáculos en la UE

Un obstáculo clave para el crecimiento es el restrictivo sistema de inmigración de Suecia. Empresas emergentes como Legora, ahora valorada en 1.800 millones de dólares, están duplicando su tamaño semanalmente, pero no pueden contratar talento con la suficiente rapidez debido a retrasos burocráticos. Los fundadores se quejan de que el proceso para obtener visas es innecesariamente engorroso, y que incluso a los empleados con altos ingresos se les niega la residencia por infracciones menores. El reciente aumento de los requisitos de nacionalidad de cinco a ocho años agrava aún más el problema.

Las políticas de inmigración de Suecia están obstaculizando activamente su capacidad para competir en la carrera global de la IA. Esto se ve agravado por obstáculos burocráticos más amplios en toda Europa, particularmente en lo que respecta a la equidad de los empleados y las operaciones transfronterizas. Lukas Saari de Tandem Health informó haber pasado seis meses navegando por complejidades legales solo para entender cómo ofrecer opciones sobre acciones en diferentes mercados europeos.

El papel de la UE en la innovación

La iniciativa EU Inc, diseñada para racionalizar las operaciones transfronterizas, ofrece una solución potencial, pero una desregulación más amplia sigue siendo fundamental. Oscar Höglund, de Epidemic Sound, argumentó que la UE debe reducir las fricciones en la formación de empresas, la contratación y la obtención de capital.

La Ley de IA y el RGPD, si bien tienen como objetivo proteger a los ciudadanos, algunos los consideran impedimentos para la innovación. Bengtsdahl sostiene que la Ley de IA se impuso prematuramente y pondrá en desventaja a las nuevas empresas europeas. Europa corre el riesgo de quedarse atrás de Estados Unidos a menos que adopte un enfoque regulatorio más flexible.

El futuro de la tecnología europea

El debate sobre la regulación resalta una pregunta crítica: ¿cómo pueden los gobiernos apoyar la innovación sin sofocarla? El consenso entre los fundadores suecos es que menos intervención es mejor.

El éxito de la tecnología europea depende de su capacidad para equilibrar la innovación con la supervisión, un equilibrio que actualmente se inclina demasiado hacia la restricción. El camino a seguir requiere un cambio hacia la desregulación, políticas de inmigración simplificadas y un marco de la UE más ágil que fomente la competencia en lugar de obstaculizarla.