La detección de hurtos en tiendas basada en IA se expande en los supermercados franceses, lo que genera preocupaciones sobre la privacidad

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Los supermercados franceses están adoptando cada vez más la inteligencia artificial (IA) para combatir el hurto, una medida que está demostrablemente reduciendo las pérdidas para las empresas pero también generando un debate sobre las implicaciones legales y éticas de la vigilancia en tiempo real. La tecnología, implementada en miles de tiendas en todo el país, analiza el comportamiento de los clientes a través de cámaras en las tiendas, señalando al personal acciones potencialmente fraudulentas.

Vigilancia en tiempo real en acción

Los sistemas de inteligencia artificial funcionan monitoreando los movimientos de los compradores, identificando patrones sospechosos, como ocultar artículos o manipular repetidamente productos sin comprarlos. Cuando el algoritmo detecta tal comportamiento, envía un video corto directamente a los empleados de la tienda para su revisión.

“El indicador más eficaz es la ocultación”, explica Nelson Lopes, director de un supermercado en Montreuil, París. “Tan pronto como se detecta un ocultamiento, el personal es alertado y monitorea las cámaras más de cerca”.

El impacto económico es significativo, y los minoristas informan de reducciones sustanciales en las pérdidas relacionadas con el robo. Arul Judson, otro propietario de un supermercado, estima que la IA ha reducido a la mitad sus pérdidas anuales, mientras que Latifa Gharbi, farmacéutica, afirma que la tecnología le ahorra aproximadamente 4.000 euros al año, eliminando la necesidad de un guardia de seguridad exclusivo.

Ambigüedad jurídica y protección de datos

A pesar de su eficacia, el uso generalizado de la vigilancia mediante IA en los espacios comerciales franceses se encuentra en una zona legal gris. Actualmente, Francia carece de una legislación específica que autorice el monitoreo del comportamiento de la IA en entornos comerciales, y tampoco existe el requisito de que las tiendas informen a los clientes cuando se implementa la tecnología.

La autoridad de protección de datos de Francia, la CNIL, ha advertido que dichos sistemas recopilan y analizan datos personales a gran escala, violando potencialmente las leyes de privacidad de datos sin un marco legal adecuado.

Veesion, la startup francesa detrás de gran parte de este despliegue de IA, mantiene el cumplimiento de las regulaciones europeas GDPR, argumentando que la tecnología no realiza análisis biométricos. Sin embargo, persisten preocupaciones sobre el alcance de la recopilación de datos y su posible uso indebido.

Equilibrio entre seguridad y privacidad

El debate sobre la vigilancia mediante IA se produce en medio de un contexto más amplio de creciente robo impulsado por la crisis del costo de vida. Muchos comerciantes justifican la tecnología como una medida de seguridad necesaria para proteger sus negocios. Algunos clientes tampoco parecen preocupados y consideran que la IA es equivalente a las cámaras de seguridad tradicionales.

“Es sólo una medida de seguridad para el propietario”, dice Loan, un comprador en París. “Si se usa responsablemente, no me molesta”.

Sin embargo, los legisladores están empezando a abordar el tema, considerando propuestas para un marco más regulado. Es probable que la cuestión de dónde terminan las medidas de seguridad y comienza la vigilancia siga siendo un tema polémico en Francia en los próximos años.

En última instancia, la expansión de la IA en los supermercados franceses pone de relieve una tensión creciente entre los intereses comerciales, la privacidad de los datos y el cambiante panorama legal de la tecnología de vigilancia. La ausencia de regulaciones claras plantea importantes interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas, a medida que las empresas dependen cada vez más de la IA para monitorear el comportamiento de los clientes en tiempo real.