La nueva misión Glenn de Blue Origin no logra orbitar un satélite clave

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Blue Origin, la compañía aeroespacial fundada por Jeff Bezos, enfrentó un importante revés técnico el domingo cuando su cohete New Glenn no logró entregar una carga útil crítica a su órbita prevista. Si bien el lanzamiento logró un éxito en la reutilización del cohete, se perdió el objetivo principal de la misión: desplegar un satélite de alta capacidad.

### El fracaso de la misión: BlueBird 7 perdido en la salida de órbita
El objetivo principal de la misión era desplegar el satélite BlueBird 7, una enorme pieza de tecnología desarrollada por AST SpaceMobile. Este satélite es la piedra angular de una red de banda ancha directa a teléfonos inteligentes diseñada para proporcionar conectividad global.

Según un comunicado de AST SpaceMobile, el satélite se separó con éxito de la etapa superior de New Glenn y se encendió. Sin embargo, no logró alcanzar la altitud necesaria para mantener su posición.
El problema: La altitud del satélite es demasiado baja para que sus propulsores a bordo compensen la resistencia atmosférica.
El resultado: Sin suficiente altitud, el satélite no puede mantener sus operaciones e inevitablemente saldrá de órbita y se quemará en la atmósfera.

Esta pérdida es un duro golpe para los planes de implementación de AST SpaceMobile, que originalmente tenían como objetivo el despliegue del servicio a principios de este año.

Un resultado mixto: éxito de la reutilización en medio del fracaso de la carga útil

A pesar de la pérdida del satélite, el lanzamiento proporcionó una prueba de concepto crucial para las capacidades de carga pesada de Blue Origin. El propulsor de la primera etapa de la misión, apodado “Never Tell Me The Odds”, completó con éxito su vuelo y realizó un aterrizaje controlado en un barco en el Océano Atlántico.

Esta recuperación exitosa es un hito vital para Blue Origin en su intento de cerrar la brecha entre los cohetes prescindibles tradicionales y los modelos altamente reutilizables iniciados por SpaceX.

La capacidad de recuperar y reutilizar propulsores es el principal impulsor del acceso rentable al espacio; sin él, los vuelos espaciales de carga pesada siguen siendo prohibitivamente costosos.

El éxito del aterrizaje provocó un raro momento de reconocimiento por parte del director ejecutivo de SpaceX, Elon Musk, quien felicitó a Bezos por el logro. Musk destacó el hito comparándolo con el éxito reciente de SpaceX: el aterrizaje exitoso número 600 de un propulsor Falcon 9.

Lo que está en juego: el programa Artemis de la NASA y las ambiciones lunares

El cohete New Glenn no es sólo un vehículo comercial; es un componente fundamental de los objetivos estratégicos a largo plazo de Blue Origin. El cohete se está desarrollando para lanzar el módulo de aterrizaje Blue Moon, que está previsto que apoye la misión Artemis IV de la NASA en 2028.

Los funcionarios de Blue Origin indicaron previamente planes para utilizar New Glenn para una misión no tripulada a la Luna que involucre al módulo de aterrizaje Mark 1 Blue Moon dentro de los próximos meses. Si bien la pérdida del satélite BlueBird 7 es un revés para las telecomunicaciones comerciales, aún no está claro cómo afectará esta falla a la agresiva línea de tiempo lunar de Blue Origin.

Resumen

Si bien Blue Origin demostró que su propulsor New Glenn puede regresar con éxito a la Tierra, la misión falló en su objetivo principal al colocar un satélite de comunicaciones vital en una órbita insostenible. La compañía ahora debe resolver estos problemas de inyección orbital para garantizar el éxito de sus próximas misiones lunares y asociaciones con la NASA.