Tus clics no te cuestan nada. Te cuestan todo

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Se siente libre. Nunca te cuesta un centavo. Buscas una receta. Revisas tu correo electrónico. Publicas un meme.

Entonces las máquinas miran.

Según un nuevo análisis de la Fundación Web3, el usuario británico medio de Internet genera aproximadamente £194.001 en valor comercial para las empresas de tecnología a lo largo de su vida. Esa cifra no es una factura. Es el precio de tu existencia en forma de datos. Vinculado a la inflación. Extraído en silencio.

Las personas deben ser conscientes de que sus datos están siendo monitoreados, empaquetados y vendidos al mejor postor. No es un misterio. Es un modelo de negocio.

Bill Laboon, de la fundación, lo expresó sin rodeos. Señaló que los usuarios rara vez comprenden su alcance. Crees que simplemente estás usando un corrector ortográfico o chateando con ChatGPT.

¿En realidad?

Estás entrenando la máquina.

El seguimiento tradicional de cookies parece un sucio secreto de 2012. La nueva jugada es la agregación. Los gigantes están recopilando su huella digital (pings de ubicación, historial de búsqueda, imágenes cargadas) y transmitiéndola a modelos de inteligencia artificial. El uso “clásico” de datos para anuncios ahora se ve eclipsado por su papel como combustible para la inteligencia artificial.

¿Cuál es más perturbador? El anuncio de zapatos que no compraste. O la red neuronal que sabe cómo hablas.

El informe destaca a los principales actores como Amazon, Meta, Microsoft y Anthropic. En teoría, estas empresas podrían ganar hasta 1.042 libras esterlinas al año con un solo usuario. Eso parece mucho hasta que se considera la valoración de las empresas que se basan en esos datos. Nvidia alcanzó recientemente los cinco billones de dólares estadounidenses. Microsoft y Apple pasaron cuatro.

La riqueza no llega al usuario. Está fluyendo hacia los servidores.

Laboon advierte que esta opacidad es peligrosa. A medida que la IA se acelera, los datos se convierten en el recurso. La configuración actual no funciona porque nadie recibe un recibo por el valor que crea. Solo recibimos anuncios dirigidos. Y tal vez una computadora más lenta.

Una Internet dirigida por los usuarios exigiría transparencia. Pediría propiedad.

¿Ahora mismo? Simplemente nos desplazamos. Y el valor se acumula en el bolsillo de otra persona.